Dune, parte 2: ojos azules en el desierto.
Arrakis, tierra de los Fremen, dominada por el amplio desierto y el calor, donde tras la aniquilación de los Atreides en la primera parte, Paul Atreides (Timothee Chalamet) y su madre, Jessica Atreides (Rebecca Ferguson) tratan de refugiarse de los Harkonen. No solo futurista, si no social, se desata una guerra entre los habitantes del desierto, caracterizados por sus ojos azules y la facilidad de controlar la arena, y los monocromos harkonens, que tratan de recuperar el control de la especia, imprescindible para los viajes espaciales y alucinógena, que baña de azul mar los ojos de los nativos de Arrakis.
Denis Villeneuve, director de Blade Runner 2049, Dune y Arrival, ha logrado transportar a la gran pantalla el cierre del primer libro de la trilogía de Dune, libro de Frank Herbert. No solo consigue llevarnos dentro de la película con las batallas y los diálogos, si no esos paisajes útopicos e inimaginables, que consiguen una sensación de amplitud y grandeza, que te hacen ver pequeño a cualquiera al lado de las infinitas dunas, imponentes naves y gusanos alienígenas. La fotografía, limpia y minimalista, corre en mano de Craig Fraser, manteniendo constancia con la primera parte, dándole más protagonismo esta vez al desierto y los secretos que oculta.
La música, obra maestra para el oído, que te empapa de la arena de Arrakis, del agua de las lágrimas que apenas brotan de los ojos de los domadores del desierto, que consigue trascender con una simple nota y transportarte a aquel mundo lleno de dificultades pero ganado por bellos paisajes. Hans Zimmer, no solo mantiene la estética de la primera parte, si no que supera la maravillosa banda sonora anterior para generar una parecida pero épicamente diferente.Paul Atreides, después de perder a su padre en la masacre generada por los Harkonen, se promete a si mismo que junto a los Fremen conseguirá derrotar al emperador que generó toda esa disputa. Además del dolor y sufrimiento que carga a la hora de demostrar que es digno de acompañarles, el amor y la lealtad juegan una carta muy importante, al lado de Chani (Zendaya), que enseña y muestra como entender el desierto a Paul. También, es hijo de una Bene Gesserit, capaz de usar la voz para mandar y entender, por tanto él también sabe usarla, y más tarde es nombrado Muad'dib Usul. Por ello, se mantiene vacilando entre las profecías que creen los Fremen del sur, que recalcan que es el elegido, y entre las adulaciones de su madre, que les obliga a creerlo.
Tras un final repleto de motivación y de sed de venganza por la sumisión de tantos años de los Fremen, Paul Muad'dib Usul, llamado tal como el elegido Lissan Al Gaib, conseguirá cerrar las dudas y las visiones llegando a su encuentro final en la tercera parte confirmada para 2027. Dos horas de película merecidas de ser vistas, una flauta y cascabeles, el miedo a ser encontrado y las ganas de estar vivo mantienen al espectador enamorado hasta el último minuto. Tal como dice Nolan, es 'The Empire Strikes Back de esta época'.


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