Autobiografía: cine, tiempo y preguntas
Mi viaje empezó sentado en el asiento de atrás del coche de mis padres, asomándome por la ventana como un niño caprichoso apunto de perderse en un balneario de dioses, imaginándome a aquel T-Rex que avisaba con los ecos de sus pisadas sobre un vaso de agua su llegada, y que para mi, nos estaba persiguiendo aun sin yo poder verlo. Mi madre lo recuerda como si fuera ayer, al igual que recuerda la fuerza con que estruje su mano en el teatro, cuando, otro dinosaurio, está vez más amigable, se hacía real ante mis ojos tras tantos años siguiéndolo a través del televisor. Se trataba de Barney, aquel dinosaurio amigable junto con aquel tiranosaurio terrorífico marcaban mis primeros pasos en mi historia, su especie ya los había dado mucho tiempo atrás sobre esta Tierra que habitamos. Aquella que Sebastião Salgado nos mostró en blanco y negro, y que su hijo recolectó como ingredientes para añadirle sal a la tierra. La misma que descubrí a la vez que iba creciendo, viendo su reflejo en cualq...