El chico y la garza: la biografía de Miyazaki.

La vuelta del maestro de la animación, ya no solo japonesa, sino de la disciplina en general. Ha sido reconocida por la academia, tanto por su nominación como por su posterior obtención de la estatuilla. Aunque lo mas importante, tanto para nosotros como para el mismo Miyazaki, ha sido el contento general del público que se acercó en masa a los cines para ver la ultima obra de Studio Ghibli, en la que se perciben muchos elementos referenciales, como siempre, dentro de la habitual magia y fantasía característica de las películas del estudio.




El chico y la garza empieza con un ritmo vertiginoso, adentrándonos al instante en el trauma del personaje tras un bombardeo, todo esto en el ambiente de una Japón en plena guerra, poco después, el ritmo baja a la vez que Mahito intenta adaptarse a su nueva vida en el campo, con su tía tratando de cumplir el rol de su difunta madre, como pasa en la costumbre japonesa del sororato. Tras esta pausa la película va in crescendo hasta su clímax final, dejándonos un ritmo medido al milímetro y que nos deja abrumados ante la belleza tanto estética como interior de la película.



Tras sus repetidos encuentros con la garza, Mahito acaba cayendo, en una especie de reinterpretación de Alicia en el país de las maravillas, a un mundo fantástico en donde figuras ya conocidas para él le enseñan valiosas lecciones de vida que se llevará una vez consiga salir de ese mundo, el cual, acaba colapsando. Este colapso se da debido a la imposibilidad del creador de encontrar un sucesor. Esta figura es una de muchas que traspasan la película y se asocian con la vida del legendario director.



Para empezar el recorrido por todas las figuras que hay dentro de la película, podemos empezar por esa especie de descenso a los infiernos en referencia a la divina comedia, incluso en las introducciones de algunos personajes como puede ser Kiriko, que actúa como una especie de Caronte que adentra a Mahito nada mas llegar a este lugar. A la vez que Mahito se sumerge cada vez más en este mundo, se nos aparecen elementos que no dejan de recordarnos a otros títulos de Miyazaki. Algo que rompe con esta regla podrían ser esa especie de periquitos, que actúan como una plaga invasora y destructiva de este mundo. Al igual que en la divina comedia, el ascenso al cielo se encuentra una vez Mahito ha recorrido los infiernos, seguido se encuentra con el creador, un anciano agotado con un cierto parecido a Hayao Miyazaki. Este encuentro entre sus dos alter ego dentro de la película, Mahito representándolo de niño, y el creador representado su actual vejez, nos deja ver las 13 piezas con las que se forma ese fantástico mundo (como las 13 películas en las que ha participado) y que se mueven con el lápiz, el instrumento principal de la animación, rechazando así la animación digital o por ordenador. Este mundo, esta fantasía acaba cayendo, y Mahito acaba fuera de el. Es una especie de mensaje que nos deja Miyazaki, ya que los niños creen en la magia, pero para crearla, para hacerla, hay que salirse de la fantasía y crearla. Todo esto a la vez que se da un gigante paso, para dejar la inocencia y la niñez atras y convertirse en adulto.





Ficha técnica:

Duración: 2h 4min

Dirección: Hayao Miyazaki

Producción: Studio Ghibli

Guion: Hayao Miyazaki

Fotografía: Atsushi Okui

Montaje: Rie Matsubara

Música: Joe Hisishi

Interpretación: Soma Santoki, Masaki Suda, Kô Shibasaki






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