Entretenimiento desenfadado y lleno de acción
Primero, como espectador, es importante que sepas qué película vas a ver, especialmente cuando te están avisando casi desde el primer minuto. De vez en cuando, queremos ir más allá de lo que estamos viendo, cuando solo nos están brindando dos horas de diversión. Esto es lo que ocurre con "Road House (De profesión: duro)", la nueva adaptación del clásico de los años ochenta que tiene a Jake Gyllenhaal en el papel principal. Una película muy entretenida que no busca más que entretener y que se aleja de la realidad y la seriedad para brindar un espectáculo más parecido a un cómic que a un thriller convencional.
Una película llena de humor y que deja de lado la seriedad en el parking del bar de carretera se caracteriza por diálogos descacharrantes, un villano de opereta y escenas de lucha que nos meten de lleno en la acción. Conor McGregor, una destacada figura de las artes marciales mixtas que interpreta a un matón dispuesto a reemplazar al personaje principal, supera a Gyllenhaal en la película. Sus apariciones son realmente absurdas, y es evidente que McGregor se ha involucrado completamente en esta historia de peleas en el bar, motocicletas cutres, cocodrilos peligrosos y mafiosos de tres al cuarto.
Road House (De profesión: duro) no es la película del año, pero te hace olvidar tus problemas con una idea clara y pasarlo bien. A pesar de todo, Jake Gyllenhaal es el héroe de la historia, un Shane del siglo XXI que en lugar de ir a caballo viaja en autobús. Una película que nos recuerda que la película está hecha para entretener y, aunque no haya ganado ningún premio, su mayor éxito es que sabe qué es lo que quiere hacer. Esto no siempre es fácil, y por ese mismo motivo, este tipo de filmes suelen ser infravalorados. Creo que cumple con lo que promete, en mi opinión, con su estilo comiquero y Jake Gyllenhaal y Conor McGregor disfrutando del cine.

Comentarios
Publicar un comentario