Hereditary: terror en una casa de muñecas
Ari Aster, nos trae una película terroríficamente sublime, con suspense de inicio a fin, dejando al espectador pendiente de entender el porqué a todos los sucesos que rodean a los personajes. Tras la muerte de la madre de Annie Graham, una galerista casada y con dos hijos, que no tuvo una infancia demasiado feliz junto a ella, esta cree que la muerte de su madre puede hacer que pase página. Tras el funeral de la abuela, su hija menor comienza a ver figuras fantasmales, que terminan apareciéndose ante su hermano también. Cosas extrañas empiezan a darse en casa de los Graham, mientras que la madre desesperada trata de seguir con su trabajo, el hermano intenta fingir como si nada, llevando a su hermana a una fiesta.
Es una obra que va asfixiando poco a poco tanto a los protagonistas como al espectador. Consigue meterse en la cabeza de este último dejando claro que no es una película de terror cualquiera, si no que consigue mantener el ambiente terrorífico y de tensión hasta el final, exactamente como Psicosis de Hitchcock. La banda sonora, estira las escenas hasta el límite, acompañando la historia con una constante sensación de angustia y desesperación.
Cabe destacar, la crudeza de la película, que no teme mostrar los límites humanos, no juega con el gore ni con la sangre fácil, si no que transporta de manera elegante y aterradora a cualquiera dispuesto a ver una obra de arte como tal.


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