La belleza de algo terrorífico. La BSO de Oppenheimer
Oppenheimer, ha sido una de las películas más esperadas en los últimos años. El famoso Barbenheimmer se hizo realidad a finales de 2023. Fue un exitazo en taquilla, con la perfecta representación de Cillian Murphy en su papel del Doctor Oppenheimer, además de la maravillosa dirección de Cristopher Nolan. Una película basada en la novela Prometeo americano (en inglés: American Prometheus: The Triumph and Tragedy of J. Robert Oppenheimer) que es una biografía de 2005 del físico teórico J. Robert Oppenheimer, el líder del Proyecto Manhattan que produjo las primeras armas nucleares, escrita por Kai Bird y Martin J. Sherwin durante un período de veinticinco años.
Esta magnífica obra, con explosiones de sentimientos, bombas, pruebas y diálogos, es acompañada por una peculiar obra maestra dirigida por Ludwig Göransson. Supera los límites de lo "humanamente establecido", plasma la belleza de algo terrorífico. Acompaña la fricción de los átomos, la duda de los científicos y el orgullo humillante de Oppenheimer a la hora de crear tal atrocidad.
Ludwig, sabía que no era tarea fácil. Él nació en Suecia, y la relación con las armas nucleares es muy diferente a la relacionada en la película. “Tengo que admitir que, cuando leí el guion y comprendí el vasto terreno que iba a abarcar Oppenheimer, me sentí abrumado. Pero después, al ver las primeras imágenes, algo hizo clic, y se abrió un camino que nos sumergió a Chris y a mí en un territorio desconocido. Algunas de las ideas tardaron en llegar a hacerse realidad, pero tuvimos la suerte de contar con un increíble grupo de músicos, muy abiertos y dedicados al proyecto”, dice Göransson.
“Al final”, continúa, “la música que grabamos supera los límites de lo que creía humanamente posible. Las imágenes desconcertantes de los átomos girando le dieron lugar al increíble frenesí simultáneo de una sección de cuarenta violines. Y la música para las escenas de los tribunales tienen la intensidad de una escena de campo de batalla. Los cambios dinámicos extremos de la partitura, que va desde las profundidades de un viaje íntimamente personal hasta el borde de la destrucción total del planeta, son drásticos, desorientadores y disonantes”.
Una transformación conseguida, de generar una belleza incomprensible de una crueldad agonizante. Una película que te transporta a otro mundo, que te atrapa, junto con una banda sonora que te susurra el sonido de la bomba al explotar y te salpica el humo y las cenizas del fuego restante.

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